Venezuela: Campo de Concentracíon
enero 29, 2012
En Auschwitz, los prisioneros que tenían la desgracia de “sobrevivir” a la selección inicial que hacían los soldados nazis al bajar de los trenes de la muerte donde eran trasladados desde su lugar de origen, vivían con el perpetuo temor de ser asesinados en cualquier momento, circunstancia y bajo cualquier pretexto. Lo que más atormentaba a los prisioneros no era la idea de ser asesinados en si, sino la manera en como podían llegar a ser asesinados que en ese sitio de horror e inhumanidad significaba, de la manera más atroz.
Vivir de esa manera, si es que esa existencia puede llamarse vivir, engloba la lucha que a diario esas pobres almas cautivas entablaban contra el terror. La muerte de los prisioneros empezaba, al ser arrestados; la campaña psicológica a la que eran sometidos por los nazis iba debilitándoles el espíritu, destruyéndolos moralmente… ese era el verdadero triunfo de las técnicas de exterminio del Tercer Reich: hacer que sus cautivos se sintiesen un despojo humano antes de desaparecerlos físicamente.
Un Reich nuevo se ha alzado lejos de las tierras germanas que vieron el nacimiento y ocaso de los tres anteriores. El nuevo Reich, al igual que el último, tiene su origen en la descomposición social que vive una sociedad y que se inició hace mucho y no de una década para acá como algunos acotan. El nuevo Reich, al igual que el último, infunde terror, condiciona la conducta de los seres humanos debajo de su control, aniquila el espíritu del resto en cada asesinato que comete y despoja de esperanza a quienes diariamente deben vivir en las tierras donde se ha erigido.
Tal tierra no es otra que nuestro país, Venezuela; tal Reich no es otro que el Hampa.
No hay palabras para describir el caos social que vive la patria de Bolívar, ni tampoco líneas que puedan expresar la barbarie con que cada vez más se cometen atrocidades por parte de la delincuencia en nuestro país. Es común ver en las páginas rojas de los diarios de la nación como diariamente son asesinados decenas de venezolanos, en su mayoría inocentes, que por el solo hecho de existir y que esa existencia sea menospreciada por un ser moralmente decadente, socialmente descompuesto, corrupto de alma como lo es un delincuente, sea asesinado sin dar valor este último, a la vida que acaba de quitar.
Es impresionante ver como las cárceles del país se han convertido en los nuevos “crematorios”, “bunkers de la muerte”, “cámaras del horror”, que existían en los tristemente célebres campos de concentración nazis, donde la estadía ya no es de años sino de unas cuantas horas desde el momento en que entra el reo hasta el momento que es devuelto a los custodios en pedazos, cual res en el matadero. Supera los límites de lo tolerable ver, como las redes sociales se han convertido en vitrinas macabras para quienes no tienen respeto absoluto por la vida humana, los cuales montan imágenes de sus atrocidades cual trofeos. Dan ganas de llorar ver semejante barbarie.
La delincuencia, el hampa, la criminalidad es ya un asunto que debe estar a nivel de Estado y no llevarla como un asunto coyuntural. Se ha sembrado y ha hecho metástasis cual cáncer en nuestra sociedad. Las barriadas se han convertido en incubadoras de criminales que cada día y a edades más tempranas inician el macabro camino de la delincuencia. ¿Problema de educación?, quizás; ¿falta de oportunidades?, puede ser. Sin embargo, no estoy de acuerdo.
No hay que ser un sociólogo para darse cuenta que la violencia, el morbo macabro y la falta de valores son las nuevas heredades que se dan en sucesión dentro de los barrios venezolanos. Esa cultura marginal que no admite corrección dentro del habitante de dichas barriadas, está fomentando que el punto de quiebre sociocultural esté cada vez más próximo.
Veo a madres comportarse y hablar de manera inmoral delante de hijos que cual esponjas, absorben todo lo que presencian; veo a progenitores no siendo padres delante de hijos que necesitan ser corregidos. El ejemplo que dan no enseña, solo moldea a futuros delincuentes.
Pueden culparme de tener una visión subjetiva al culpar a “los que viven en los barrios”, ya que quizás no tienen las mismas oportunidades que uno tuvo… no es así. Hubo un niño que creció en esas calles abandonadas por la indolencia gubernamental; ese niño vivió rodeado de un ambiente que le decía que la esperanza no tenía lugar en la realidad. Ese niño fue creciendo y se dio cuenta que la cultura violenta que le rodeaba era la que le robaba esa esperanza. Decidió no dejarse llevar por esa vorágine… Hoy en día es un profesional abogado quien escribe éstas líneas.
No hay excusas para justificar la violencia en que el país está sumido. Es la voluntad de cambiar las cosas la que nos sacará de esto y no los gobiernos de turno quienes han demostrado ineptitud para controlar el caos. No es justo que vivamos como prisioneros de un campo de concentración, sin esperanzas y con la angustia de no saber si llegaremos sanos y salvos a nuestra cama. No es moralmente tolerable intentar sobrevivir cada día, es necesario vivirlo sin el temor que una bala te ciegue la vida…
Pero lo peor de todo es vivir indiferente a la terrible falta de humanidad que vive nuestro país, como aquellos presos que los nazis seleccionaban para que recogieran los cadáveres y los apilaran en los hornos de la muerte, para después barrer las cenizas en los infames campos de concentración, como aquel con el que se iniciaron éstas líneas.
Cuando un joven coronel patriota llamado Simón Bolívar apresaba al ilustre precursor de la independencia Francisco de Miranda en el cuartel donde estaba recluído para ser enviado al exilio, éste último (Miranda) pronunció una frase que resultó profética para lo que iba a ser el desarrollo socio político de la sociedad venezolana, Miranda dijo: “Bochinche, este pueblo no sabe hacer mas nada, solo bochinche”; con tal frase, el prócer de la independencia expresaba su frustración de no haber podido forjar una conciencia republicana entre sus compatriotas y avizoraba a manera de presagio, lo que iba a acontecer a la futura sociedad.
En Venezuela, la palabra bochinche significa “desorden”, “confusión de cosas”, “caos”, y escudriñando nuestra historia, mejor frase no pudo haber escogido el prócer para ilustrar la situación (y lo que había de venir después). Resulta paradójico también que haya sido ese mismo coronel, que acusó de traición a la causa independenstista a Miranda, quien años mas tarde a cinco naciones (incuída la nuestra) daría la emancipación que forjaron un nuevo título para él, el de “libertador”, y quien una vez hubo libertado tal cantidad de naciones, en una aislada hacienda, enfermo, arruinado, traicionado por sus principales generales y por los pueblos a quien dió la libertad, moría exiliado de su tierra y de sus sueños.
Tal cual, la historia independentista de éstas ex colonias ultramarinas de España han estado plagadas de tales contradicciones, traiciones, caos y “bochinches” al fin. Desde entonces, los liderazgos que han regido nuestras naciones, mas en particular nuestro país Venezuela, han seguido ciertos patrones que podemos dividir en tres grandes etapas: a) El Caudillismo, impuesto por las armas y de manera autoritaria; b) La Democracia “representativa”, la cual dió el derecho de elegir a los ciudadanos que “caudillos” querían que los gobernara y por último y más reciente, c) El Socialismo que apela al populismo e invoca al estereotipo mesiánico de que solo una persona puede salvar del caos a la sociedad.
Con el caudillismo vivimos desde la independencia hasta finales de la década de los cincuenta del siglo pasado cuando cae la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y se inicia la era democrática de nuestro país donde no se hizo otra cosa que establecer una nueva forma de dictadura personificada por dos partidos políticos que pactando su alternancia en el poder, gobernaron durante cuarenta años a Venezuela con más tropiezos que aciertos. Llega 1998 y con la ascención de la “Revolución Bolivariana” se iniciaba una nueva era política. La fundación de la Quinta República y el nuevo “Socialismo del Siglo XXI”, se daba una propuesta de país basada en planes con tintes “mesiánicos” como la única alternativa capáz de enderezar los caminos de nuestra atribulada nación. Más de una década después, los mismos males de siempre que han generado la descomposición social de nuestra sociedad permancen, lo que inevitablemente nos lleva a la conclusión de que aún no hemos logrado encontrar el camino que nos lleve al desarrollo de nuestra nación.
Ahora bien, ¿somos merecedores de el estado actual en que se encuentra nuestra sociedad?, o es que simplemente, el infortunio ha hecho casa en nuestro país y nos recompensa con un castigo injusto.
Siempre he creído que las sociedades tienen a los gobernantes que se merecen y tales gobernantes son reflejo de sus sociedades; puede ser que quizás esto no sea aplicable a todos los casos, quizás tales gobiernos son producto de las circunstancias que crearon la coyuntura que los llevó al poder, pero lo que si es cierto, es que las sociedades deciden hasta que punto están dispuestos a tolerar las acciones de sus gobernantes. En ese orden de ideas y haciendo una reflexión de ello, se podría decir que debido a que aún padecemos problemas de índole social a niveles alarmantes como pobreza, inseguridad y desigualdad social, somos entonces nosotros culpables como sociedad del rumbo que hemos tomado y de los gobiernos que nos han tocado.
La idiosincracia del venezolano no es inmutable al paso de los tiempos y los acontecimientos; las circunstancias la han moldeado y si antes el hecho de que “x” o “y” líder político o caudillo llegara al poder era producto de nuestra indolencia por el devenir político de nuestro país, ahora es la transformación de indolencia a dependencia de que alguien venga y resuelva todo de manera mágica. Es ese mesianismo del que hablaba y que ahora encarna el actual líder de la revolución bolivariana.
Con la llegada de la constitución de 1999 que confiere más derechos civiles y la profundización del socialismo del siglo XXI, se ha mal formado un criterio de pensamiento entre la mayor parte de la población venezolana en que el Estado (como un buen padre de familia) es el encargado y el único que puede solucionarle los problemas. Más allá del desarrollo o el impulso del “poder popular”, lo que se esconde es el cultivo de una ideología que busca sembrar en el venezolano la idea de que el Estado es necesario para cualquier aspecto de su vida y que sin el, la sociedad venezolana enfrenta la extinción y el caos. ¿Que hace que tales ideas absurdas tengan cabida en la mente del venzolano común?, la respuesta es el populismo que impulsa un sistema de dádivas a todo aquel que siga al líder.
Traicionando así su sentido de superación, la sociedad venezolana acepta pasivamente una estabilidad relativa, fundada en el temor que si el sistema cae, el pan ya no llegará a su mesa; los votos que han legitimado nuestro actual sistema de gobierno así lo confirman y dificilmente esto pueda ser cambiado si no es de manera voluntaria.
Resulta por demás increíble que con una década de altos precios del petróleo (nuestra principal fuente de ingresos) y siendo una nación inmensamente rica en recursos naturales, nuestro país haya quintuplicado su deuda externa, presente escaséz de productos y tenga en rojo las cifras de sus principales industrias incluyendo la petrolera, sin mencionar los graves problemas d inseguridad que padece la sociedad. Se evidencia entonces en toda su extensión, el fracaso de las políticas gubernamentales.
No se trata precisamente este análisis de culpar a la revolución bolivariana de este caos, tampoco de esgrimir el faláz argumento que en la cuarta república todo era mejor, nada de eso. Se trata de llamar a la reflexión a nuestra sociedad y preguntarnos ¿hasta cuando vamos a dejar que el facilismo, la indolencia y la falta de compromiso con nuestro país nos lleven a elegir gobiernos basados en falsos postulados mesiánicos que al final nos hacen más daño como nación?, todo por nuestro empeño en hacer que los demás resuelvan nuestros problemas. El venezolano común vive ahora del desorden en que se ha convertido nuestra sociedad y acepta las “soluciones” improvisadas que cada coyuntura termina germinando. Nos hemos hecho merecedores del destino del país que tenemos y más que culpar a la ignorancia, es a la indiferencia propia y la falta de conciencia la causante de la descomposición social que vivimos… “Bochinche” en palabras del precursor.
No se si la sociedad venezolana está dispuesta a decir: “basta”, pero no imagino futuro provechoso alguno de seguir así. Es imperativo tomar conciencia e identificarnos con el presente de nuestro país para dibujar un futuro mejor. Como sociedad tenemos el derecho y el deber de cambiar las cosas para que así sea, de lo contrario, la contradicción, la traición y caos seguirá minando los pocos valores que aún conservamos y esto seguirá siendo la tinta con la que se escriba nuestra historia.
Un mundo Pequeño: Los problemas del desarrollo informático
febrero 26, 2010
Vivimos en mundo pequeño. Se hizo pequeño no sólo por la cantidad de habitantes que lo poblamos, se hizo pequeño porque nuestras inteligencias abarcaron mucho más de lo que la naturaleza nos puede dar. Lo que pasó de ser una simple transmisión de voz en el invento de Alexander Graham Bell se ha convertido en mensajes de texto, emails, Internet, TV digital y un sin número de sistemas que han hecho que de la simple llamada pasamos a reproducir la imagen de nuestro interlocutor al punto de recrear su imagen holográficamente como si estuviéramos hablando personalmente con ella. Las películas de Hollywood que veíamos cuando niños se han hecho realidad y ya en muy poco aventaja a lo que la mente de los científicos es capaz de producir; ahora, ¿hasta que punto este súper avance de la tecnología ha modificado nuestros estándares de vida?, y siendo más preciso, ¿somos capaces de digerir toda esta avalancha tecnológica a la que cada vez estamos despertando mas temprano?
La respuesta a esta pregunta es muy difícil de responder desde un solo punto de vista. El mundo tiene aproximadamente seis mil quinientas millones de almas las cuales difieren una de la otra como un copo de nieve a otro: son únicas, y la cosa es que mientras nuestras naciones pasan por altibajos económicos, guerras, tragedias naturales entre otros factores que afectan a la civilización, el desarrollo tecnológico e informático no se detiene. Las grandes corporaciones han inundado de productos y consumibles nuestros oídos y nuestras mentes sembrándonos que obtenerlos es asunto de prioridad. Por supuesto no somos tontos, y muchas veces nos damos cuenta que la tecnología ha rebasado nuestra capacidad de aceptación a ella, es ya esto meramente una cuestión socio cultural. Existen casos de naciones altamente tecnificadas en donde sus ciudadanos no concebirían el vivir sin sus dispositivos y periféricos así como existen aquellos pueblos donde sus habitantes ni siquiera sospechan la existencia de la radio… así es, vivimos en mundo demasiado desigual y culturalmente pueblos se distancian de otros como distantes estamos nosotros de la galaxia Andrómeda.
La brecha sociocultural es algo de lo cual se ha hablado mucho pero se ha hecho muy poco y no es menester de este pequeño ensayo ampliar lo ya ampliamente hablado, es por ello que nuestro objeto de estudio son aquellas sociedades donde la penetración de la tecnología ha sido avasallante, tanto naciones ricas como aquellas en “vías de desarrollo”. De los primeros que podemos decir que sea nuevo, casi nada diría yo sobre todo por el hecho de que se deben a su industria y sus sociedades ha sido educados en una economía industrial o de mercado donde los ingresos per capita le han permitido tener acceso a tecnologías de ultima generación. Veamos por ejemplo el caso por antonomasia: Estados Unidos. El ejemplo mas obvio de que el gigante del norte ha trascendido la brecha tecnológica y ha impuesto a sus habitantes la obligación de pasar al estándar de la televisión digital dejando atrás la vieja y poco definida señal analógica; la vieja que es normal en el resto del planeta pero no para ellos que cual Roma actual deben estar a la vanguardia de lo que “sucede” en el mundo. Otro caso es China, el gigante asiático ha sabido manufacturar de manera barata todo lo que hace gracias a sus ingentes recursos humanos ávidos de un salario que les permita comer y unas compañías ávidas a su vez de emplear mano de obra barata sobreexplotando la jornada laboral al punto de la esclavitud; todo esto ha permitido que las compañías chinas logren un alto nivel de desarrollo no solo por su capacidad de producción sino por su capacidad de copiar productos genuinos y ponerle otra etiqueta “made in China”, el caso de China es particular porque no son sus habitantes los que en su mayoría disfrutan de los beneficios de sus industrias sino el resto del mundo aunque esto no ha impedido que buena parte de sus grandes ciudades como Hong Kong, Shanghai, Beijing, entre otras sean ejemplo de modernización y tecnificación rivalizando con cualquier ciudad cosmopolita del mundo occidental. En estas ciudades, los ciudadanos ya están familiarizados con tener la tecnología y convivir con ella a su alrededor, ejemplo de ello son las paradas inteligentes, los puntos de acceso a computadoras publicas con acceso a Internet, y por supuesto, la mayoría de estas ciudades tienen acceso wi fi a la red para sus habitantes. Los casos son claros y en muchos de ellos la tecnología ha acentuado un proceso de interacción entre humanos que en muchas maneras no se hace de manera directa: celulares, chats, y emails son los nuevos intermediarios en las comunicaciones humanas al punto que la mayoría de estas sociedades adictas a la tecnologías tienen poco contacto directo entre sus habitantes y los grupos humanos que conforman, estos han sido reemplazados con los smartphones y redes sociales tan en boga hoy en dia. Este fenómeno de las redes sociales ha creado un paradigma en las comunicaciones de hoy y aun más en la forma de relacionarse o socializar.
Frases como: “tengo 2000 amigos en Facebook” o “he llegado a 5000 followers en el Twitter” es algo ya común para un ciudadano en línea con la tecnología no importando su edad. Esto es algo que nos refleja la nueva visión de superación en cuanto a vivir en sociedad de los habitantes de este pequeño mundo. Se reemplaza la necesidad de tener una interacción más directa con nuestros semejantes y se supedita la popularidad a la necesidad de darse a conocer en la red, a esto muchos analistas y aficionados le llaman el “fenómeno 2.0”, es decir, nuestra vida original es la 1.0 y la que llevamos en la red es la 2.0… Nuestra segunda vida por decirlo en palabras más sencillas. En estas vidas alternas podemos en cierta manera sentirnos más cómodos con nosotros mismos ya que es posible manejar la imagen que queremos que otros tengan de nosotros sin los inevitables prejuicios que dejaría una interacción en el mundo real y que dañarían en cierto sentido nuestra autoestima; visto de esta forma podríamos decir que no es tan malo estar al tanto de lo que sucede en la web 2.0 pero es aquí donde debemos hacer un alto y preguntarnos hasta donde esto es bueno.
Muchos padres de hoy en dia salen al trabajo y pasan casi todo el dia en el; los hijos de estos padres van a la escuela y a sus actividades de cada dia que incluye una buena dosis de web; ninguno está incomunicado, al contrario, es por mas cierto que cada uno cuenta con un teléfono celular y en su mayoría con acceso a Internet pero a pesar de tanta facilidad de comunicarse como familia, esta es quizás la ultima a la que dirigen sus mensajes de texto o mails. La mayoría de estos padres ni siquiera sabe lo que hacen sus hijos en la red así como tampoco saben lo que hace su pareja en ella; el fenómeno de la alineación del mundo real se hace presente. Ya hasta la televisión ha perdido terreno frente a la red y los celulares y esto fuera de ser algo bueno es creo mucho peor: el mismo mal pero diferente el medio; obviamente sacamos el aspecto negativo que esto conlleva y es porque le es más fácil a la mayoría de la gente subutilizar o mal utilizar estos valiosos recursos que aprovecharlos al máximo al punto que la mayoría de quienes accesan es para lo que coloquialmente decimos “perder el tiempo”.
En Latinoamérica este fenómeno de la web 2.0, las redes sociales, los celulares inteligentes y la alineación que estos producen debe de verse con mas precaución ya que nuestras sociedades no tienen el mismo nivel cultural y educativo que ostentan los países ricos o del mal llamado primer mundo. Pongamos un ejemplo que me atañe como ciudadano de este país: Venezuela.
Venezuela actualmente tiene una densidad de 1.2 celulares por habitante, es decir, de veintiocho millones que somos existen casi 30 millones de líneas celulares en el país, esto es superior al promedio mundial y nos coloca como los consumidores de móviles numero uno a nivel mundial en porcentaje de población: una mina de oro para las empresas que tramitan telefonía celular. Otro dato interesante es que por ser Venezuela uno de los países conocidos por tener los habitantes más preocupados por su aspecto externo y por lo que ostenten (vanidosos en otras palabras) hace que las personas de este país se preocupen por la renovación de sus equipos y por tener la ultima tecnología en cuanto a ello no importando si en el proceso de adquirirlos se hacen sacrificios como comer menos o ahorrar en servicios básicos… a ese punto ha llegado tal vanidad. El caso del acceso a Internet también es interesante; a pesar de los esfuerzos del gobierno venezolano por controlar la red en su país y de encarecerlo con impuestos, Venezuela es uno de los países con mas cantidad de accesos a Internet por porcentaje de población y uno de los que incorporó más rápido la banda ancha en Latinoamérica con lo que se erige como uno de los puntales en cuanto a tecnología en la región. Esto enorgullecería a cualquier especialista en desarrollo pero lamentablemente la realidad no es así ya que sin una buena educación de nada sirve tener tantos adelantos; en Venezuela es normal ver “el ultimo video de una masacre en la cárcel” o el “video de la vecinita teniendo relaciones con varios hombres”, entre otras creaciones amateurs que pueblan los celulares y los mails de quienes tienen acceso a ello por lo que visto desde este ángulo, la tecnología solo ha servido para maximizar la falta de valores que sufre la sociedad venezolana y por extensión el resto de América latina salvo contadas excepciones.
Entonces vale preguntarnos ¿es mala la tecnología o es una crisis de valores la que sufrimos?, me inclinaría a decir que ambas cosas; primero porque sin valores y educación no hacemos cultura y sin ella la tecnología en vez de resultarnos buena resulta en algo perjudicial para quien no sabe manejarlo; en este caso la solución apunta al reforzamiento de valores o a un programa de incentivos educativos que permita fortalecer y diversificar lo que se enseña en las aulas de clases, el problema es que la tecnología nos rebasó en la capacidad de reorganizar nuestra sociedad para prepararla a enfrentar estos cambios y a saber utilizar los recursos que la ciencia pone a nuestra disposición. Devolviéndonos entonces al ámbito global y retomando la brecha digital entre países ricos y países pobres, podemos conjeturar que el avance tecnológico nos superó debido a nuestro propio egoísmo; ese egoísmo que nos hace marginar poblaciones por su capacidad productiva o por aspectos raciales; egoísmo que nos hace inventar guerras para obtener la mayor cantidad de tierra con recurso para mantenerlas como reserva de unos pocos; ese egoísmo que en lo particular nos hace interactuar por una pantalla o por una combinación de caracteres en vez de hacerlo personalmente. Egoísmo que nos hace invertir más en hacer que la gente sienta que debe obtener lo que no necesita en vez de invertir en educación.
Nuestro mundo es injusto, pequeño y muy injusto. El avance de la tecnología lo ha hecho mas vulnerable a las injusticias que se cometen desde la aparición del hombre y en vez de avanzar en la integración lo que nos hace es dividirnos más con la excusa de eliminar barreras físicas pero imponiendo un autoaislamiento que es satisfecho con un puñado de autoalienados que te siguen en alguna red social. Los valores son cosa del pasado en un mundo que te dice que grabar a tu vecina no está bien pero si ya lo hiciste debes publicarlo en la red. La educación corre a pasos agigantados para actualizarse pero es rebasada por el avance tecnológico y en medio de esto nos preguntamos ¿Cuándo será posible que tengamos la suficiente cultura como para utilizar las herramientas que el ingenio del hombre ha puesto a nuestro servicio de manera adecuada?, no tengo respuesta para ello, mientras tanto solo me queda observar como el los ciudadanos de mi vanidoso país se matan por tener el ultimo celular de alguna marca reconocida que los haga verse y sentirse mejor consigo mismos. “Vanidad de vanidades, dijo el predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad” (Eclesiastés, capitulo. 1, versículo 2)
Petare, 9:15 P.M. (en algún sector del barrio más grande de Caracas)
Los disparos suenan tras la puerta de latón forjado que protege la humilde vivienda donde me encuentro, pregunto: – ¿Qué fue eso?- , responden: -tranquilo, sonó como escaleras arriba, eso es la banda de fulanito ajustando cuentas con los que quieren quitarle el control del cerro-. Mi interlocutora lo toma de la manera más trivial el hecho de que escaleras arriba como dice ella, dos bandas están disparándose mutuamente como si de él pasar de las nubes se tratase: algo normal.
Salimos luego que los disparos dejan de sonar. A la salida veo un bulto como de la envergadura de un cuerpo humano cubierto por una sábana que poco a poco se va tiñendo de un líquido que presumo es sangre; mi compañera me hace la observación al ver mi cara de asombro: – has como si no lo vieras-, mientras, continuamos nuestro camino a lo largo de las escaleras rumbo a la base del cerro que cubren cientos de estructuras improvisadas técnicamente y que reciben el nombre de ranchos.
Bulevar de Catia, 10:26 A.M.
Carlos comienza su rutina vendiendo quincallería ambulante y mientras grita a todo pulmón el contenido de su mercancía algo sucede entre la muchedumbre que transita por el bulevar: una señora yace en el suelo desangrándose producto de dos disparos hechos por un delincuente al resistirse la mencionada señora a que le quitaran sus pertenencias. – ¡otro más!, ya se va a echar a perder el día -, exclama algo molesto y mientras explica que entonces la policía va a aparecer y van a cerrar el acceso al bulevar mientras se llevan a la “muerta” y eso le complica su venta, lo que se traducirá en menos dinero para llevar a su casa esa noche.
Av. Baralt, 3:57 P.M. (en alguna unidad de transporte público)
- ¡Bueno señores esto es un atraco así que rapidito me van dando lo que se llama es todo!-, exclama un delincuente que recién se ha subido a la unidad a realizar un robo. Cuando esta despojando de sus pertenencias a las primeras personas sin dejar de apuntarlos con su arma de fuego, uno de los pasajeros intenta detener al hampón forcejeando con él con el lamentable resultado que el delincuente logra accionar su arma matando al valiente pero insensato pasajero y dándose a la fuga sin terminar de robar al resto de los ocupantes; – ¡loco tómale foto para subirlas por internet!, dice uno de los pasajeros a otro acompañante que va con él con la total indolencia ni respeto por el muerto que expresa la frase.
Los asesinatos, los robos, las balaceras se han vuelto algo muy común en la ciudad capital desde la segunda mitad del siglo XX y se ha acentuado en los últimos años, la violencia se ha vuelto la cultura de los barrios que bordean como cinturón de pobreza a la otrora “Ciudad de los techos rojos”. La llamada “sucursal del cielo” se ha convertido en la sucursal del infierno debido a los altos índices de criminalidad que azotan día a día las calles de la capital venezolana y que hace su apoteosis los fines de semanas con saldos rojos que se equiparan a una nación en guerra; la diferencia: Venezuela no ha estado en guerra desde la independencia, sin embargo un conflicto crece, germina, infecta día a día a los pobladores del valle… ese virus llamado crimen se ha convertido en el rey de facto de la sociedad caraqueña y de la mayoría de las urbes de la patria de Bolívar.
La guerra que produce la descomposición social es la que se desata día a día en los campos de batallas de las calles capitalinas. La muerte es un habitante más al que la población ya ve con indiferencia; hasta los mismos entes gubernamentales encargados de velar por la seguridad ciudadana y proteger los derechos básicos e inherentes a la existencia misma del hombre se hacen de la vista gorda y más antes, intentan maquillar la dramática situación con cifras menores o con justificativos a la violencia. Sin embargo, no es la criminalidad ni la indiferencia gubernamental la que más daño les hace a nuestras congestionadas ciudades y mucho más a Caracas… el peor enemigo es la indiferencia de sus propios habitantes ante semejante tragedia humana, indiferencia que convierte a los habitantes de la ciudad en meros espectadores pasivos impedidos a la compasión y a su ciudad en una ciudad sin alma.
- Tranquilo y deja de pensar en eso, ¡total si todos nos pusiéramos a llorar cada vez que hay un muerto, ya no tuviéramos lágrimas!- argumenta mi compañera. – Además, familiares debe de tener para que lo lloren-, sentencia ante la escena que estaba desarrollándose “escaleras arriba”
La ciudad de Caracas bulle con sus cinco millones de almas que la pueblan a lo largo de su valle; se puede observar cómo se han moldeado a sí mismos obligándose a vivir a un ritmo vertiginoso que se puede intuir a simple vista al ver su caminar azarado y su petulancia en el acento al hablar. Estos habitantes se han forjado una cultura propia donde el egoísmo ha echado raíces profundas en la forma de pensar donde el “nadie está por nadie” y el “primero yo y después los demás” son las máximas para la mayoría de ellos. Esta actitud aunada a la grave situación criminal y de violencia, la politización de la sociedad, la división ideológica ha hecho del caraqueño un individuo muy particular. En primer lugar, ha hecho que tales individuos se hagan inmunes al sufrimiento o a la tragedia que pueden adornar su día a día; en segundo lugar, esta especie de inmunidad ha desencadenado una de las actitudes más aborrecibles que puede albergar cualquier ser humano y tal es, la tolerancia del mal obrar por añadirle un eufemismo a la altura. No prestar ni siquiera atención a un hecho tan grave como un asesinato o darle igual a la gente la escalofriante cifra de cincuenta muertos el fin de semana de manera violenta le eriza a cualquier persona sensata la piel. Pero quizás es precisamente eso, sensatez lo que le falta al pueblo caraqueño, sensatez que ha quedado sepultada bajo años de sufrimiento y abandono del cultivo de valores y principios idóneos para cualquier ciudadano del siglo XXI. La descomposición social que experimenta la sociedad capitalina es producto del reemplazo de los valores y principios que bien establecen el preámbulo y el título I de nuestra constitución, por décadas de abandono gubernamental, falta de planificación de la ciudad, falta de cultivar una cultura de buen ciudadano y más recientemente debido a ideologías vacías y sin sentido que lo que hacen es dividir a la población y destruir la poca cultura y urbanidad que caracterizaba a los habitantes de nuestro país y que nos hace sentir vergüenza al compararse con nuestros vecinos.
Venezuela es quizás el país más bendecido de toda América latina en cuanto a riquezas pero es también quizás el más pobre en cuanto a cultura y valores. Nuestra sociedad ha experimentado una transculturización no solo dejada por el capitalismo de la cuarta republica sino que también en el socialismo de la quinta, este fenómeno se observa al “importar” culturas e idiosincrasias foráneas. La calidad educativa venezolana si bien ha mejorado mucho en cuanto a aspectos intelectuales ha desmejorado en cuanto al cultivo de valores y principios se refiere; cada día voy por las calles y observo la falta de educación y normas de cortesía desde los estratos más bajos de nuestra sociedad hasta los más altos, esto demuestra que tal descomposición ha atacado a todos los niveles por igual. Si bien existen honrosas excepciones, la sociedad caraqueña padece una crisis de valores que puede desencadenar en el colapso social que muchas veces se ha presentado portando el estandarte de la violencia y la muerte (recuérdese el Caracazo).
Los valores son todos aquellos principios y máximas en los que tiene fundamento el discernimiento y el desarrollo de pensamientos bajo los cuales el individuo actúa, juzga y analiza su entorno de manera tal que su impresión acerca de ello esté condicionado a la comparación de tal entorno con tal criterio propio, pero si tal criterio está formado por unos pseudovalores o por la ausencia de aquellos verdaderos entonces tal comparación resulta nula. Lo cierto es que mientras esta crisis continúa cada vez más se pierde el interés en tratar de remediarlo… total, es con voluntad propia que las grandes obras se inician y si tal voluntad no existe entonces solo queda ignorar y ser ignorado como aquel cadáver que yace esperando a que “alguien lo llore” escaleras arriba en algún sector de Petare de esta, ciudad sin alma.
El sueño perdído
enero 19, 2010
El sueño perdído: A 200 años del 19 de abril
El 19 de abril de 1810 marcó el inicio de un sueño para aquella sociedad que en aquel momento ya asomaba atisbos de su mestizaje propio de hoy día; un sueño que habría de consolidarse muchos años después en el campo de Carabobo con las tropas republicanas del libertador Simón Bolívar venciendo a las fuerzas de la opresora corona española, Venezuela como república independiente y soberana había nacido. La futura sociedad mestiza había decidido sacudirse el yugo que tanto desprecio tenía por ella y como acto simbólico destituyó mediante una exclamación a unísono que no deseaba ya al capitán general Emparan. Muchos fueron los actores que ese 19 de abril se vieron mezclados en tan trascendental acontecimiento y ni siquiera el padre Madariaga habría de imaginarse a pesar de su fe, en lo que constituiría el acto de autodeterminación que impulsaba con el resto de los republicanos.
Hoy ya hace 200 años de aquel acontecimiento que si bien no es la declaración absoluta de independencia, es considerado el primer paso para ella ya que el “ejemplo que Caracas dio” hizo que el resto de las provincias también hicieran lo propio y declararan su separación de España como colonia de esta. El resto de la historia ya es conocido: las provincias se unieron y al año siguiente nacería la República de Venezuela el 5 de julio de 1811 con la firma del acta de la independencia y su consolidación absoluta el 24 de junio de 1821 con la batalla de Carabobo.
El sueño se había cumplido y había costado la sangre valiosa de numerosos próceres y de miles de soldados que dieron su vida luchando por un ideal que la mayoría sabía que no viviría lo suficiente para disfrutarlo: La libertad. Pero aquel sueño, aquellos ideales, aquel sacrificio plasmado en la tercera franja de nuestro tricolor patrio fue mancillado por quienes les sobrevivieron y no supieron que hacer con tan precioso regalo libertario. Fueron víctimas de sus propias intrigas y egoísmos y transformaron el sueño en pesadilla al someter a la recién libertada patria a una nueva especie de esclavitud, una nueva especie de vasallaje que rendía tributo a quienes de manera déspota y criminal ocupaban el poder o lo usurpaban para dar pie a su proyecto personal de hacienda y no de país, hacienda de la cual sustraerían no solo riquezas sino que le sustrajeron la nobleza y dignidad que a fuego se había ganado en los campos de batalla.
Próceres de la talla del famoso José Antonio Páez, héroe de las Queseras del Medio donde su hidalguía y coraje le valieron derrotar a un enemigo más numeroso y poderoso con el único recurso de las lanzas y una devoción indómita a la causa libertadora; héroe que destruyó su grandeza y la prostituyó a los hacedores de historia por su cada día más creciente ambición, ambición que propició el resquebrajamiento de la gran patria de Colombia que tantos afanes costó construir pero que de manera egoísta e innoble destruyó el gran prócer con su “Cosiata” y la complacencia del resto de traidores al sueño libertador encabezados por el siempre cobarde Francisco de Paula Santander, prócer innoble de la hermana nación neogranadina y usurpador del legado cultural del Libertador. Estos nuevos “padres de patrias” empezaron el camino de envidias, traiciones y egoísmos que hicieron de nuestra joven nación una víctima de sus desmanes; caudillos tras caudillos y mandatos tras mandatos se sucedieron en la historia republicana venezolana saboteando el desarrollo y la superación de un soberano que clamaba por los cambios que años atrás presagiaban aquel famoso 19 de abril pero que lo que obtenía es una cada día más profunda desilusión y veía como su futuro se oscurecía cada vez más.
La nación sin rumbo empezó su travesía por los mares y océanos tumultuosos hacia su desarrollo y lo peor es que luchaba contra la indiferencia de sus propios tripulantes que con su desidia no procuraron llevarla a puerto seguro.
El siglo XX no auguraba cambios significativos y sólo a más allá de la mitad de este se vislumbró una señal de esperanza con la llegada de la democracia. La nación inició su lento periodo de reorganización pero aún con la ventaja que significaba el poder controlado por distintos órganos que proporciona la sociedad democrática no se logró revertir el proceso de descomposición que experimentaba el país: los gobiernos electos por el pueblo desfilaron con sustanciales mejoras para el desarrollo pero impedido aún por el gusano de la corrupción que cada vez se hacía más presente y el deterioro social se acentuaba cada vez más. La brecha entre ricos y pobres era la misma que cuando los caudillos gobernaban y solo eran otros los protagonistas; la cultura había entrado en una etapa crítica convirtiéndonos en una de las naciones con peores niveles educativos del mundo. El fin del siglo XX marcó una época llena de tumultos y contradicciones con la que se inició el proceso independentista pero nuestra nación no iba hacia una nueva independencia sino a un colapso sociocultural que produjo la coyuntura bajo la cual tuvo su ascensión la erróneamente llamada “revolución bolivariana” en la que iniciando un proceso de refundación republicana se intentó transformar todos los elementos constitutivos de la sociedad venezolana que en un principio se antojaban oportunos esta serie de cambios pero que ahora vemos su verdadera cara y ya que al cumplirse 200 años de aquel 19 de abril también se cumple 11 años de esta experiencia revolucionaria que comenzó en 1999 podemos decir con total objetividad y con la legitimidad de estar viviendo en carne propia los acontecimientos, que la tan promocionada revolución reafirmó el fracaso de los sueños de una nueva nación: terminar postrada antes intereses caudillistas particulares sin convocar a todos los que integramos este país a participar en el sino a obedecer.
Bolívar dijo una vez que “…nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle, y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía.” (Bolívar, 15 de febrero de 1819). El libertador en toda su sabiduría provisoria de la que tanto contiene la “Carta de Jamaica” y esta última cita perteneciente a su famoso Discurso de Angostura, expresaba como la ambición de gobernar genera a la larga problemas para la propia existencia de la nación. La revolución actual impulsa la idealización del líder como una figura imprescindible y como un nuevo libertador, un segundo Bolívar en palabras simples al cual se le debe otorgar poderes plenipotenciarios para poder decidir acerca de lo que le conviene a la nación usurpando la división de poderes al someterlos a la égida del ejecutivo y autoproclamándose de manera tácita como el jefe de los destinos de todos los venezolanos algo así como lo que Luis XIV de Francia se atribuía a su figura al declarar “el estado soy yo”, pues bien, al caso venezolano el líder de la revolución al contradecir la misma constitución que el impulsó, enmendarla para perpetuarse en el poder, instaurar instituciones de orden nacional sin estar contempladas en nuestras carta magna (las milicias bolivarianas y el jefe de distrito capital) refrenda al difunto monarca al hacer de sí mismo y sus ideales la verdadera constitución vigente en Venezuela.
Resulta abominable como los poderes públicos nacionales, minados por militantes de su partido, se han inclinado no ha defender las libertades consagradas en nuestra carta magna ni a ejercer la autoridad delegada por el pueblo para mantener el equilibrio y garantizar la democracia sino que se han inclinado ante el líder de la revolución y han cerrado sus ojos ante las arbitrariedades, el abuso de poder, la corrupción y las continuas violaciones a la constitución nacional con el único propósito de sacar una tajada del proceso y no ser excluidos por “el dedo que todo lo puede”. La Asamblea Nacional como órgano formador de leyes ha delegado sus funciones legisladoras en varias ocasiones en la figura del líder contradiciendo el espíritu que el libertador advierte contra la concentración del poder, ¿es que acaso no son capaces de legislar ellos mismos?, claramente conocen poco acerca de la moral, la justicia y las leyes como lo decía el libertador aquel 22 de mayo de 1820 acerca de la formación que debe tener un legislador.
El proceso propugna el culto al líder y por lo tanto no es legítima su pretensión de “bolivariano” ya que el mismo libertador se opone a ello y en una de sus últimas proclamas lo manifiesta al decir: “Oíd mis súplicas: salvad la República… Si un hombre fuese necesario para sostener el Estado, este Estado no debería existir, y al fin no existiría” (Bolívar, 20 de enero de 1830). Las palabras del libertador son taxativas e inexorablemente avizoran lo que le ocurrirá al país como ya ha ocurrido con caudillos anteriores… nuestro país se convertirá en una especie de país fantasma que no existe por vida propia sino cuando su líder ordena que exista.
Toda sociedad se organiza bajo liderazgos que comienzan en el núcleo familiar y bajo esta organización hemos aprendido a desarrollarnos, sin embargo la experiencia nos ha hecho refinar los liderazgos para llevarlos del autoritarismo al pluralismo de opiniones que forman las decisiones de los líderes demócratas de hoy día y que sus sociedades han sabido formar y expresar. Los liderazgos mesiánicos son cosa del pasado en la mayoría del mundo salvo algunas deshonrosas y mezquinas excepciones. Y las dictaduras disfrazadas de democracia están en proceso de extinción. Muchos de estos regímenes como el nuestro, donde se utilizan herramientas de voluntad popular como el voto para justificar sus acciones siendo los órganos independientes (como el poder electoral en nuestro país) quienes deberían de establecer reglas de juego clara e iguales para todos los bandos, se prestan al sabotaje sistemático de nuestro marco jurídico sin que nadie le ponga un freno ya que las instituciones que supuestamente deben defendernos como el poder ciudadano y el poder judicial se prestan para el mismo sabotaje. El venezolano se encuentra indefenso ante el arrollamiento que hace el Estado frente a sus derechos y la libertad por la que tanto se luchó se ha perdido en diatribas políticas y tecnicismos jurídicos que legitiman de manera flagrante el atropello gubernamental.
Se habla de cambiar nuestra cultura, se habla de instaurar un modelo político, económico y social que no son propios de nuestra idiosincrasia; se resume que lo que hemos acumulado como nuestra idiosincrasia durante 500 años desde el arribo de Colón a nuestras costas ya no es bueno ni valorable. Se esgrime como argumento que nuestro modo de ser está errado y que la verdad ahora pertenece al proceso… se infiere la negación de nuestra venezolanidad importando ideologías y próceres foráneos pasando por encima del legado histórico del libertador. Estas ideologías foráneas que en sus países de origen han fracasado rotundamente sumiendo a sus ciudadanos en la pobreza es la que se está imponiendo a la sociedad venezolana del siglo XXI: un atraso al siglo XIX. Se sabe que los cambios son difíciles de admitir pero también se sabe que los cambios a la fuerza son muy contraproducentes para quienes los ejecutan, he ahí una advertencia para ellos que no debe ser despreciada.
La historia juzga a quienes hacen un papel protagónico en ella sea para bien o para mal, claro está que este juicio poco importa a quien se inclina ante un líder que le proporciona las ventajas del poder o le da limosnas para comer y su egoísmo hace caso omiso al ejemplo que como ciudadano electo por un pueblo o simple habitante de él debe dar, negando en su ansia de poder su propia dignidad.
El venezolano lamentablemente ha caído bajo las pretensiones del líder con su actitud pasiva ante tantos desmanes y abusos de autoridad, se acostumbró a obedecer como diría el libertador y se ha vuelto indigno de entonar nuestro glorioso himno nacional porque ya aquel “bravo pueblo” no es y a 200 años del primer paso de nuestra independencia el sueño de quienes derramaron su sangre por nuestra libertad se ha perdido.
Bush y Chávez: Paralelismos de dos ideólogos opuestos
noviembre 30, 2009
En momentos en que el mundo se horroriza a medida que salen a la luz las verdaderas razones por las cuales se emprendieron las famosas campañas militares de lucha contra el terrorismo en Iraq y Afganistán en nuestra parte de América que nos toca surgen nuevamente vientos de guerra. Casi resulta increíble el paralelismo que unen a dos personalidades declaradas mutuamente enemigas y que a pesar de ello comparten la misma filosofía o la misma paradoja existencial: “si quieres paz, prepárate para la guerra”.
El ejemplo que el norte dio
Tal argumento fue esgrimido y defendido fervientemente por George Walker Bush durante su administración. Despertándose su país del largo sueño inconmovible, el 11 de septiembre de 2001 marcó un antes y un después en la forma en que se hacen las guerras del siglo XXI; el terrorismo de rostro invisible necesitaba una cara y que mejor cara que aquella que presentaban los países del llamado eje del mal sobre todo aquellos del oriente medio que representaban no solo un objetivo estratégico militar sino también el económico con sus enormes e ingentes reservas de petróleo. Bush calificó aquellas campañas como “necesarias” para asegurar la paz de “la tierra de los libres y el hogar de los valientes”; se dijo a sí mismo y al pueblo norteamericano y sobre todo a los poderes que ostentan la maquinaria económica de la superpotencia que tales guerras solo traerían beneficios tanto para los pueblos de tales países como a la propia nación y a su seguridad. El resultado ya lo sabemos: una larga y costosa guerra de desgaste donde han muerto millones de inocentes y miles de soldados y donde los pueblos ocupados se encuentran hoy más que nunca sumidos en una guerra sectaria que mantiene en jaque todos los esfuerzos por preservar la frágil y delicada tregua. La paz no ha llegado aun y los pueblos están cansados de la guerra.
La doble moral de un pacifista militar: Convirtiéndote en tu némesis
En una de sus tantas alocuciones donde despotrica contra quien se le atraviese por la mente, Hugo Rafael Chávez Frías advirtió al pueblo venezolano acerca de la inevitabilidad de una guerra con la hermana nación colombiana debido a que la alianza entre Bogotá y Washington representaba una amenaza para la seguridad de Venezuela. En su delirium tremens antiimperialista, el “comandante presidente” como suelen llamarlo sus adoradores esgrimió el mismo argumento de la persona que más odió durante buena parte de su mandato, nada más y nada menos que el señor Bush: “para asegurar la paz es necesario prepararse para la guerra” vomitó en uno de sus maratónicos programas dominicales. Hasta aquí llegan las analogías ya que si bien en su momento el pueblo norteamericano apoyó la invasión a Iraq y Afganistán debido a la indignación producida por los ataques, el pueblo venezolano se despierta ante un panorama bélico contra un país que ni remotamente soñaban con tener de enemigos a pesar de los problemas limítrofes y territoriales con este. Los venezolanos en su gran mayoría no apoyan la campaña propagandística de su gobierno contra Colombia y así como el comandante Chávez alude a soberanía nacional cuando compra armamentos a Rusia y China, así también los colombianos aluden a su derecho soberano de sostener alianzas con quien quieran y en eso tienen razón.
Es difícil tratar de comprender como lo que es malo para el mundo es bueno para el comandante presidente y lo que es bueno para los demás es malo e imperialista para él. Chávez, un hombre que se ha declarado abiertamente partidario de personajes tan brutales como el coronel Gadafi, el dictador Mugabe, el guerrillero Manuel Marulanda, el genocida Idi Amín, llevando su admiración al punto de declararlos patriotas héroes nacionales y ejemplos a seguir ignorando las voces silenciosas de los millones de cadáveres con los que la historia los juzga, es la persona que ahora dice que la guerra es el camino para la paz, argumento que en su momento tanto criticó. Tal personaje es el que ahora está jugando con fuego y agitando un polvorín solo para satisfacer su ambición de poder como lo hicieron los siniestros personajes antes mencionados; solo falta que diga que Hitler era el verdadero mesías prometido por Dios… de él cualquier cosa es de esperarse. Y llegando a este punto es interesante observar que al igual que Hitler, Chávez tiene un gran poder de oratoria, poder que ha declinado pero que aun emborracha a sus más fervientes seguidores que lo ven como el enviado de Dios para implantar un régimen en el que el líder dicte y disponga sobre sus vidas según su voluntad y esto él lo sabe, pero también sabe que este grupo no es mayoría y que su tan inconmovible popularidad se está desplomando a cada incoherencia que escupe por la boca.
El comandante presidente está llegando a un punto crítico y esto es sabido hasta por sus partidarios, solo queda esperar hasta donde es capaz de llegar con su fantasía ideológica, hasta donde aguantará la cada día más deteriorada economía y hasta donde aguantará la sociedad venezolana. Mientras tanto solo nos queda observar como el comandante ya convertido en lo que tanto preconizó como el anticristo (Bush) inventa cada día una nueva artimaña con la cual distraerse el mismo mas no a los venezolanos de los grandes problemas que afectan a la patria de Bolívar.
Stalinización a la venezolana
agosto 25, 2009
Es interesante ver como poco a poco el gobierno venezolano encabezada en la figura del Teniente Coronel dado de baja Hugo Rafael Chavez Frías ha ido poco a poco granjeando el terreno para la consolidación de un Estado Autoritario en el que todos los poderes estén subordinados al Poder Ejecutivo. Desde el golpe de estado del 11 de abril el gobierno ha redoblado sus esfuerzos por acabar con el marco juridico constitucional existente desde la promulgación de la Constitución Bolivariana para ir creando aquel marco jurídico que sustente esa panacea utopica socialista que llaman “Socialismo del Siglo XXI”, a tal punto que las leyes que están rigiendo Venezuela han sido aprobadas en tiempo record y casi todas basadas en los borradores que el “Comandante” ha enviado a ese “cascarón vacío” que el llama Asamblea Nacional”.
Es interesante observar cómo la sumisión se vuelve un estilo de vida y complacer se vuelve la nueva moda entre los que rodean al mandatario… recuerda mucho a la época de Stalin cuando sus ambiciones personalistas lo llevaron a implantar el sistema mas autoritario del planeta y su circulo político se volvió el más sumiso a su mesianica voluntad… y lo que el “comandante” se juega es precisamente el equilibrar una idolatría por parte de sus seguidores y un odio hacia el mismo que le proporcione excusas con las que atacar a sus detractores. Alguien una vez me dijo que Chavez era muy inteligente pero yo les digo que no es que Chavez sea inteligente sino que es muy astuto, me explico: inteligencia es preestablecer un plan con antelación y mover todos los recursos en pos de la consecución de ese plan; no es el caso del “comandante” ya que si hacemos una retrospectiva de sus declaraciones, el presidente varía con respecto a su postura acerca de casi cualquier tema y de acuerdo a las circunstancias que lo reodean para el momento y en ello radica precisamente la astucia, en saber aprovechar los giros de la historia que se escribe para colocarla a su favor.
Iosv Stalin puede descansar en paz, su memoria esta siendo perpetuada por el mandatario caribeño.
Objeto de este blog
agosto 18, 2009
El objeto de este blog es simplemente expresar mis opinones acerca de temas que actualmente afectan a mi país (Venezuela) y al resto del mundo: Política, Ambiente, Derechos Humanos, entre otros. Pienso que como Abogado y estudioso de los escenarios globales es necesario emitir mis opiniones acerca de los mismos y a su vez tratar de ofrecer un punto de vista que considero neutral.
Obviamente cualquiera podría autodeclararse neutral y objetivo pero es la realidad de las palabras las que dan veracidad de que esto sea asi.
Sin más, espero que puedan encontrar en mis opiniones y analisis algo que les pueda ser de utilidad a la hora de construir opiniones o ejecutar determinaciones
Para nadie es un secreto que la actual crisis diplomatica entre Venezuela y Colombia obedece a una guerra de ideologías que ha sido escanciada por los dos bandos o polos ideologicos que se juegan el dominio en el mundo: las corrientes izquierdistas y las derechistas. Es facil hablar acerca de porque la una o la otra es mejor pero muy dificil determinar la razón verdadera que motiva que gobiernos y pueblos defiendan estatus y estilos de vida, maneras de pensar y actuar, en pos de seguir un arquetipo de lo que a saber propio es el deber ser de las cosas; muchos sociologos se han enfrascado en grandes debates acerca del porque la conducta humana sigue ciertas corrientes del pensamiento al puro estilo de las masas y lo cierto es que no podemos llegar a una conclusion absoluta de ello.
Colombia después de haber salido el flamante George W. Bush de la residencia de la calle Pennsylvania necesitaba congraciarse con el gobierno entrante y con el partido de éste ya que la anterior administración no pudo concretar la ratificación del Tratado de Libre Comercio entre ambas naciones; Alvaro Uribe obviamente necesitaba completar el fallido proyecto y si esto significaba ceder soberanía al gigante del norte sobre las bases militares como gesto de cooperación o completa sumisión pues era necesario hacerlo a pesar de que ello significara la creación de un conflicto con su vecino radical venezolano el cual respondió no sólo con retorica sino con acciones también: suspensión de las relaciones diplomáticas y los acuerdos económicos entre los dos paises… al final quienes saldran perdiendo fueron los habitantes de ambas naciones y sobre todo los de la frontera entre ellos.
No sólo Venezuela protestó sino que casi todos los países latinoamericanos mostraron su preocupación.
Lo cierto es que Alvaro Uribe se encuentra ante una dificil situación con respecto a sus vecinos de suramerica y de no conseguir lo que tanto persigue (el tratado de libre comercio) también se enfrentará ante una dificil situación con su pueblo. Estados Unidos por su parte hizo su apuesta de la manera Ganar-Ganar ya que tanto le conviene instalar las bases como un posible conflicto armado entre Venezuela y Colombia lo que le daría una excusa perfecta para intervenir en la región y así mitigar el avance de la influencia izquierdista en el territorio que otrora controlara a su antojo.
A la final esto es lo que persigue la instalación de las bases.